En este artículo queremos explicarte qué es un entorno VUCA a través de una historia sucedida durante el siglo XVII.

Qué significa VUCA

Vivimos desde hace ya tiempo, según los especialistas en estas cosas, en épocas/entornos VUCA, llenas de volatilidad, incertezas, complejidades y ambigüedades y por si esto fuera poco, todo esto rodeado de un marco de creciente tecnología y digitalización que, no solo aceleran las respuestas sino también las preguntas, lo que a su vez obliga a acelerar todavía más las respuestas y así, en una espiral que no tiene fin y de repente… ¡el mundo se para! Pero, ¿qué de verdad hay de nuevo en todo esto del entorno VUCA?.

En 1663, Marie-Anne de La Trémoille se encontraba tranquilamente en casa recuperándose de una indisposición, una de las tantas que sufría periódicamente. Esto le había impedido acudir al gran baile ofrecido por Monsieur, hermano del Rey Sol, donde toda la gran sociedad se reunía en aquella Francia aristocrática donde título y aparentar era más importante que ser y donde una simple indigestión a destiempo podía apartarte de la corte por mucho tiempo hasta hacerte casi invisible. El palacio estaba tranquilo a la espera de que regresara su marido Blaise de Talleyrand-Périgod, conde de Challais, gran título y gran apariencia, cuando el sonido imperioso de la albanada retumbó por todo el edificio. Un mensaje de su marido le comunicaba que, desobedeciendo las órdenes reales, su marido se había batido en duelo a la salida de la fiesta en plena Place Royale llena de testigos. Ante la amenaza de la ira del Rey, su marido había escapado hacía Madrid donde tenía amigos que asegurarían su protección y rogaba a su mujer que sin pérdida de tiempo, llenara los baúles de ropa, las joyas, todo el dinero que pudiera recolectar a esa hora de la noche y escapara sin pensárselo hacia España donde se reencontraría con él. Huir de esa manera era un locura pero a su alrededor el mundo parecía haberse trastornado en un instante y sin pensárselo dos veces (o tal vez incluso habiéndolo hecho) se puso en marcha. Llamó a los sirvientes, equipó la carroza, eligió a un sirviente que le haría de cochero, otra sirvienta –que tardó un buen rato en saber lo que estaba ocurriendo- para que la acompañaba y salió corriendo no sin antes haberse vestido de hombre, al igual que a su sirvienta que para nada se sentía cómoda- para que si alguien la detenía pareciera un par de nobles señores que trasnochaban después de haberse divertido con alguna jovencita. El ruido de las ruedas apresuradas sobre el pavimento rompió el silencio de la noche pero nadie detuvo al grupo y pronto se encontraron lejos de donde las garras del joven Rey podrían hacerle daño. 

Marie Anne de La Trémoille
Marie Anne de La Trémoille, Duchess of Bracciano, attributed to Nicolas de Largillière

Así comenzó, de repente, una de las carreras de espía más célebres de la historia pues con los años Marie-Anne abandonando Madrid se instaló en Roma donde se convirtió por arte y gracia de un matrimonio, por entonces era ya viuda, en Princesa de Orsini y duquesa de Bracciano y con el tempo princese des Ursins y así se la conoció en la Corte española, francesa y romana donde ejerció una gran influencia y manejó, por debajo de la mesa, parte de la política internacional de su tiempo. ¡Nadie lo hubiera dicho cuando salió corriendo vestida de hombre aquel día de 1663 y sin embargo, si alguien, además de su sirvienta la hubiera podido ver hubiera notado que una extraña sonrisa le cruzaba el rostro, nunca llegó a perderla.

Su historia empezó  sembrada en la volatilidad y no solo para ella, la joven sirvienta se encontró de la noche a la mañana trabajando en la corte de Madrid y el cochero no volvió a ver en mucho tiempo a su joven mujer que, para entonces, se había olvidado de su marido y se había procurado una nueva familia. Era comprensible, su marido y su señora habían desaparecido de la noche a la mañana, el palacio quedaba vacío, silencioso y deshabitado sin que ni ella ni el resto del servicio supieran que iba a ser de ellos. De hecho, ni nosotros lo sabemos pues las crónicas no registran su pequeña historia. La volatilidad iba acompañada de la incertidumbre sobre lo que le esperaba a la condesa. ¿Sería bien recibida en Madrid? ¿Llegaría a la frontera antes de que el Rey pudiera alcanzarla? ¿Podría juntarse con su marido  que con su imprudencia le había obligado a escapar de París y de la alegre vida que llevaban los jóvenes nobles de entonces? La complejidad no le iba a faltar, estaba viviendo su propio entorno VUCA.

De hecho, la dificultad de la toma de decisiones se pondría de manifiesto al llegar a su destino cuando descubriría que lo que había tomado por un simple duelo había sido un gran alboroto en la que estaban implicados un gran número de nobles y muchos de ellos de mayor rango, por lo que el Rey se había visto obligado a tomar decisiones difíciles para no enfrentarse a toda una nobleza aún muy rebelde. Sin duda esto ayudó al monarca a tomar la decisión de alejarse de París y convertir Versalles en el centro de su poder absoluto. Situado a las afueras de la capital, lo suficientemente lejos para no estar a merced de los parisinos y  lo suficientemente cerca como para controlarlos. En cuanto a condesa, de haber tenido toda la información, quizás hubiera decidido quedarse en la corte y desde su posición, litigar en favor de su esposo frente al Rey. En esas circunstancias era seguro que el Rey hubiera sido benévolo y todo hubiera quedado como una anécdota sin mayores consecuencias pero, ¿quién podía estar seguro en ese entorno VUCA? Cuando salió corriendo tomó una decisión con la información con la que contaba y con el análisis de su posibilidad de éxito. El mundo al que la joven condesa se enfrentaba era sin duda incierto pero sobre todo complicado. Una nueva corte, un nuevo idioma, un nuevo país, una nueva lengua (aunque el francés fuera universal habría que aprender el español para sobrevivir), nuevos amigos, alianzas y enemigos que la obligarían estar siempre atenta y no descuidarse ni un momento.

De la ambigüedad de ese entorno VUCA no hace falta insistir demasiado, salir corriendo vestida de hombre, reina en una corte donde no habían reyes, espía del rey francés y protegida del cardenal español Portocarrero, viuda de un marido que al abandonar España había ido a prestar sus servicios a la Serenísima, vivir en un convento en Roma y mantener una corte abierta y elegante, haber sido uno de los personajes más importantes para la consecución de la corona de España al nieto de Luis XIV que gobernaría como Felipe V siendo la encargada de asegurar sus dos matrimonios, uno pudo controlarlo, el segundo le valió su expulsión de la corte Española.

Es solo un ejemplo de entornos VUCA, cada vida y cada época nos proveerían de una interminable lista de contextos VUCA. Sin salir de la corte de Luis XIV, ya que nos hemos instalado en ella,  encontraríamos otros muchos casos, desde Fouquet a cualquiera de los personajes del memorial de Saint Simon. Se vivía en un entorno VUCA de igual forma que la nuestra quizás la diferencia fuera que entonces se vivía en bajo una apariencia de total inmovilidad que escondía entornos movibles, inciertos y sumamente ambiguos, hoy vivimos (o vivíamos hasta la primera gran pandemia de nuestro siglo) en entornos VUCA en apariencia cambiantes, inestables y desconocidos pero en el fondo con fuertes raíces en los siglos precedentes y tal vez con estructuras menos inconsistentes de lo que la velocidad de las cosas parecía indicarnos.

El entorno VUCA ha sido una constante en la historia solo que ahora hemos sido capaces de definirlo, analizarlo y asumirlo y cuando esto parecía ya superado, nos hemos visto “superados” de otra forma por un entorno inesperado, imprevisible y aún desconocido. El entorno VUCA se ha vuelto más entorno VUCA que nunca o, al menos, más evidente y por ello, es el momento de buscar un marco que sea si no inamovible, al menos estable.

Esto es lo que nos ofrece el Derecho, con todos sus límites e inconvenientes, con todas sus novedades y sus incógnitas pero en definitiva, nos permite situarnos en un marco sólido sobre el que construir –reconstruir, mejor- las bases de nuestra empresa y negocio. Estamos viendo cómo se publican nuevas normas, decretos de urgencia, desarrollos legislativos y demás análisis legales que, ante los tiempos que corren cambian día a día, se complementan, se contradicen o quedan obsoletos rápidamente; pero no nos engañemos, es lo los límites del marco el que cambia, puede incluso cambiar la perspectiva con la que se ven las cosas pero dentro de su amplio espectro de funcionamiento, el derecho permite fijar algunos puntos de referencia, anclarnos en zonas resguardadas y orientar nuestro rumbo cogiendo las olas de costado para subir a ellas y bajar menos bruscamente.

No se me mal interprete, el derecho (y especialmente lo que llamamos “legislación”) sufre de las mismas dolencias que el resto de la sociedad, igual inestabilidad, ambigüedad y complejidad para atacar los problemas que únicamente hemos empezado a vislumbrar, el derecho está tan imbricado en nuestra sociedad que tiene, necesariamente, que sufrir de sus mismas dolencias, sin embargo, hoy más que nunca nos permite, y nos ha de permitir, cuando pase la primera oleada, situarnos en un marco de cierta seguridad que, si bien nunca perfecto, nos ofrecerá el mejor marco para nuestra navegación. Más que un obstáculo, debemos considerar el derecho como un compañero de viaje, un sextante que nos indica la dirección que hemos tomado y nos sitúa, no solo en el mapa, sino en la vida real. Olvidemos el entorno VUCA y pasémonos al entorno VUCAD.

Para eso sirve el derecho y para eso vale la pena tenerlo siempre presente.

Juan Ramón Balcells

Juan Ramón Balcells

Abogado de profesión y vocación con una cariz plenamente internacional y con una larga trayectoria y experiencia.

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